jueves, 14 de noviembre de 2013


6 CUERDAS 6

Dave Mustaine, frontman de Megadeth, es una de las personalidades más inestables y geniales dentro del heavy metal, repasamos la montaña rusa a la que se subió hace unos 52 años el Curro Romero del Thrash.


Los vestigios de una España pasada y añorada por muy muy pocos, cada vez menos, probablemente en lo que has leído esto el número ha bajado, se decía que ver hacer el paseillo a Curro Romero ya merecía el precio de la entrada. Curro Romero fue el artista español por antonomasia de la última España franquista, un genio que te guste el toreo o no, su nombre ha quedado ligado a la genialidad intermitente, cualquier indignado es capaz de llamar Curro Romero a aquel que muestra su talento con cuentagotas, que tan capaz es de recibir bragas de adolescentes como salir corrido a gorrazos incluso por la organización que lo haya contratado, o botellas de JB que a buen seguro le iban a gustar más. La carrera de Dave Mustaine siempre ha sido la de una yegua desbocada y en celo, pero de una raza tan buena que merece la pena adoptar de vez en cuando. Su historia adolescente e infantil no es tan diferente a la de otras muchas estrellas incluso 50 años más viejas: Padre millonario pero bebedor, maltratador y mala persona, caramba incluso peor que el bueno de David, vocación temprana por la nueva ola del metal que desembarcaba desde el barco de un tal Eddie y la moto de un tal Halford, a lo que le sucede el acto de liar el hatillo para abandonar la ruda La Mesa para probar suerte en la bulliciosa Los Angeles, hasta donde los ambiguos tienen éxito.

Pero Mustaine odiaba tanta pomposidad, sabía tocar demasiado bien las 6 cuerdas y tenía tanto odio acumulado que sus huesos solo podían acabar en los cavernas underground en las que los ejércitos de cuero y cadenas se rearmaban para demostrar su violencia extrema. Una continua bajada a los infiernos, pasada por el purgatorio y orgasmos en el cielo. El desembarco en Sunset Strip supuso muchos de los grandes, mucha fama, reconocimiento y contratos, pero Satanás gritaba bien alto y claro en su oído izquierdo, una persona tan golpeada por la vida, tan maleducado, arrogante y autosuficiente, solo puede ver su estabilidad tambalearse a medida que la calidad de la droga sube, la belleza de las mujeres con las que te acuestas incrementa cada día, y tu circulo de amigos, vagos y maleantes no para de crecer. Gracias a su talento y trabajo Mustaine se hizo hueco en la jungla que cantaba Axl Rose:


De Los Angeles al cielo, la banda más emergente en un distrito cansado de tanto niñato glam y de tanto exceso Metallica lo reclutó para sus filas antes de la batalla del Kill 'em All, la Batalla de Lexington del nuevo rock and roll, si nenas, Dave Mustaine tocaba más rápido que nadie, más cabreado que nadie y era más papista que el propio papa, el capo Don Ulrich claro. Metallica era una apisonadora implacable, la Alemania de Beckembauer, algo superior a lo meteórico, vale, la ruta 66 la recorrieron en camioneta, pero en New York la gloria esperaba y los sacos con la S y las rayas verticales. Pero en Metallica debían tocar 4 cabrones, no 3 cabrones y un loco que ponía en peligro su vida y la de los demás. Lo de Randy Rhoads estaba muy reciente y el maldicho metal no podía soportar otro escándalo de estos. Mustaine se vió poniendo su culo de fumador en base encima de la maleta para cerrarla y volver a malvivir en la costa oeste. Escándalo tras escándalo, chute tras chute iba fraguando su venganza:


Una casa en ruinas alquilada en un barrio marginal, un tal David Ellefson tocando la linea de bajo más aburrida del mundo, Running With the Devil de Van Halen, y un "Que se callen coño!!", al más puro estilo Comandante Tejero, con un macetazo en la ventana del segundo, valieron para sellar la resistencia Megadeth, por supuesto con un pacto de cerveza Heineken comprada en el 24 horas de enfrente. El Frankestein que de allí surgió ya forma parte del Hall of Fame y los puretas lo consideran el auténtico thrash metal:




El cócktel Megadeth ha seguido ardiendo y explotando como le ha apetecido a su héroe y cabeza visible durante casi 30 años. 30 años viviendo en un circuito de carreras pilotando la motocicleta del demonio deben cansar a cualquiera, quemarse tantas veces, supongo que debe dejar demasiadas cicatrices, pero ahora con nuevo disco en el mercado parece que Mustaine ve la vida a capote pasado, no es mal inicio que sea él el primero que reconoce haber sentado la cabeza; al fin y al cabo es un genio que ha vivido entre las 6 cuerdas 6 en las que siempre ha basado su vida, 6 cuerdas 6 como 6 Miuras 6.