BRUCE SPRINGSTEEN, EL JEFE QUE NO DESCANSA.
Dicen
que para que una pequeña empresa funcione, una de las mayores motivaciones es
ver a tu jefe dando el callo incluso más que tu mismo. Pues bien, Springsteen,
declarado jefe de la empresa musical y la industria rock and roll nos regala un
disco entre la sorpresa y la sospecha que nos mostraba una ya maratoniana gira
de dos años que van para tres. “High Hopes”, su decimoctava experiencia en el
estudio tiene pinta de ser su última gran obra, al estilo Woody Allen, Bowie o
el celebrado “Tempest” del maestro Dylan. Sorpresa porque la promoción ha sido
escasa, el lanzamiento así como de repente, menos de dos años ha del “Wrecking
Ball”, la sospecha, porque en tiempos de caza todo son tiros, y Springsteen había
lanzado ya varios certeros en la segunda etapa del “Wrecking Ball Tour”.
Vale lo
admito, aún no he escuchado todo el disco por la falta de tiempo, y dinero, que
aunque no lo parezca es muy importante, pero más sabe el loco en su casa que el
cuerdo en casa ajena, y el que se mancha de tinta virtual estas manos está tan
loco como/con Springsteen. A bote pronto parece la siguiente vuelta de tuerca que
le faltaba a “Wrecking…”, El folk orquestal suena más a folk orquestal, el
funeral de Clarence Clemmons ha concluido y su hueco ahora si lo ocupa el
cuadro de vientos, Tom Morello suena chingón (aunque su “Arm the Homeless” me
siga chirriando fuera del metal) “The Ghost of Tom Joad” pasa de monumento de
la música a patrimonio de la humanidad y además Springsteen asegura por unos
cuantos de los grandes el futuro de las bandas que ha versionado.
“High
Hopes” es un disco que contiene versiones, temas propios y outtakes post 11S.
Suena
fresco, suena Springsteen, suena al último eslabón de la cadena de la sociedad
que montan los perros de Wall Street y demás personajes con corbata. Aquí va el
primer disparo del forajido de New Jersey.
1. HIGH HOPES
El primer tema del disco, además elegido como single, ha sido durante poco más de 9 meses un sospechoso habitual, había enseñado la patita pero no su cuerpo entero. Versión del tema homónimo de los australianos The Havalinnas que de repente ven como su nombre figura en la primera plana de los festivales de medio mundo. Obviamente y en un nuevo arrebato Springsteengniano y con detalles que lo convierten en el más mandón entre los jefes, este fue un tema interpretado durante la gira australiana y neo-zelandesa allá por marzo, época en la que los mafiosos iban calentando sus billeteras y entre ellos repescaron a Little Steve para volver a la pequeña pantalla. Su substituto: no podía ser otro que Tom Morello. Y además suena la mar de bien:
La historia de amor de Bruce con este tema comenzó allá por los ya lejanos 90 cuándo la grabó con la E-Street Band en una de esas esporádicas reuniones para la sesión del "Blood Brothers" ahora, nos la regala envuelta en el papel de regalo casi sacro que son sus más clásicos himnos. Musicalmente "High Hopes" gana por goleada a la versión original y a la suya propia, gana un 80% de los enfrentamientos con "We Take Care of Our Own", por aquello del músculo y el poderío físico de hacer todo más grande, y es la candidata número uno a abrir todos sus conciertos de 2014, 2015 o cuanto se alargue la gira.
Ciertamente esta track le viene al de Freehold como tractor al granjero ya que sigue siendo un abrazo a la sociedad y la unidad con la que Springsteen se nos dirige en su particular visión del nuevo mundo, la resultante por la cuestión Al-Qaeda.
"Give me help, give me strenght
Give me a soul, give me peace
Don't you know these days you pay for everything
Got High Hopes
Nada muy diferente a "The rising" pero funciona, para meterte al público en el bolsillo, para cantar a voz pelada desde el graderio o la pista. No obstante hecho de menos más rabia y decibelios desde la garganta del Boss, que la conserva intacta. La sección de vientos tras cada grito de esperanza suena a descomunal, como un ejercito respaldándote y ayudándote a salir de tus problemas. Tom Morello es Tom Morello y se comporta como Tom Morello. Mención especial para la brega de incombustible Gary Tallent, su bajo es el Makelele del rock and roll, se nota cuando falta porque cumple con su trabajo con precisión de relojero. En principio parece un tema en el que se lucirá mucho más el percusionista de apoyo que tanto nos descuadraba en la pasada gira: Everett Bradley, calienta que vas a salir.

