CORRE JIMMI, CORRE!!!
James Hetfield es una fígura indiscutible del Heavy Metal, pero gracias a su dilatada carrera ya podemos considerarle uno de los grandes clásicos del rock and roll. Repasamos algunos aspectos que lo hacen grande.
James Hetfield es una fígura indiscutible del Heavy Metal, pero gracias a su dilatada carrera ya podemos considerarle uno de los grandes clásicos del rock and roll. Repasamos algunos aspectos que lo hacen grande.
Corrían los primeros 80 más cerca de los mediados y el Heavy Metal se había convertido en un fenómeno de masas, Deff Leppard era número 1 en todos los confines de la tierra, Van Halen hacía saltar a la peña glamourosa con su artificioso JUMP, Tommy Lee se cepillaba a Pamela Anderson cuándo le apetecía todo Sunset Strip, Los Ángeles, California se había empapado de la pomposidad del pelo cardado, las mayas de leopardo, las drogas y el non-stop to slepping.
Pero toda revolución artística supone una vuelta a lo anterior, lo tenemos en la forma de moldear las columnas de un templo y en este caso la recuperación para con el dolor y el sufrimiento. Un alma atormentada llamada James Hetfield, inmigrante de la vieja y castigada Alemania estaba dando que hablar en la escena más Underground de la urbe californiana. Pero un alma tan castigada por la injusticia, desolación y abandono que supone el maltrato paterno, la obligada educación ultracatólica y la losa que supone el pasado no puede andar sola por el espinado camino de rosas de una carrera en esto que varios se empeñan en llamar música alternativa. Para ello Hetfield unió fuerzas y poderes con otros virtuosos, sus nombres: Dave Mustaine (vale no es miembro original original pero nos sirve), el malogrado Cliff Burton y como no... el contrapunto creativo, social y de personalidad de Hetfield, el ex-tenista de la ATP Lars Ulrich que se encargaría de pegar mamporrazos a su batería. Por si no os habeis percatado la banda se llamó Metallica y sonaba así tras la resaca del verano de Naranjito:
Normal que al principio fueran confundidos con neo-punks, estos clubes tan oscuros, llenos de melenudos tan cabreados y rebosantes de riffs tan saturados y veloces se convirtieron en fraguas de metál, de Thrash Metal y el amigo Jimmi empezaba a destacarse como su cabeza más visible.
Que no macho!! que un punki no es capaz de tocar 6 cuerdas tan rápido, con tanto ritmo y tanto cambio y a la vez hacer solos como inducidos por el demonio, todo manteniendo una elaboradísima ejecución vocal, el thrash metal recuperaba la violencia aportada por Black Shabbat o incluso Led Zeppelin, un metal más directo, honesto y combativo pues, el título de este álbum debut no podía tener un nombre más explícito: Kill 'Em All. Tras varios años de disfrutar en el poder las melodías de Metallica se iban suavizando, vale hay obras maestras:
Cuando Hettfield tomó de nuevo las riendas del caballo de Metallica y se puso a galopar desbancó a los mastodónticos AC/DC, U2 y Bruce Springsteen de la lista de los músicos más ricos y de mayor caché sobre el universo habitable, ya se lo decían a Forrest Gump y se lo dicen a Metallica... corre corre, que así nadie te pilla...


