lunes, 28 de octubre de 2013

CORRE JIMMI, CORRE!!!

James Hetfield es una fígura indiscutible del Heavy Metal, pero gracias a su dilatada carrera ya podemos considerarle uno de los grandes clásicos del rock and roll. Repasamos algunos aspectos que lo hacen grande.




Corrían los primeros 80 más cerca de los mediados y el Heavy Metal se había convertido en un fenómeno de masas, Deff Leppard era número 1 en todos los confines de la tierra, Van Halen hacía saltar a la peña glamourosa con su artificioso JUMP, Tommy Lee se cepillaba a Pamela Anderson cuándo le apetecía todo Sunset Strip, Los Ángeles, California se había empapado de la pomposidad del pelo cardado, las mayas de leopardo, las drogas y el non-stop to slepping.

 Pero toda revolución artística supone una vuelta a lo anterior, lo tenemos en la forma de moldear las columnas de un templo y en este caso la recuperación para con el dolor y el sufrimiento. Un alma atormentada llamada James Hetfield, inmigrante de la vieja y castigada Alemania estaba dando que hablar en la escena más Underground de la urbe californiana. Pero un alma tan castigada por la injusticia, desolación y abandono que supone el maltrato paterno, la obligada educación ultracatólica y la losa que supone el pasado no puede andar sola por el espinado camino de rosas de una carrera en esto que varios se empeñan en llamar música alternativa. Para ello Hetfield unió fuerzas y poderes con otros virtuosos, sus nombres: Dave Mustaine (vale no es miembro original original pero nos sirve), el malogrado Cliff Burton y como no... el contrapunto creativo, social y de personalidad de Hetfield, el ex-tenista de la ATP Lars Ulrich que se encargaría de pegar mamporrazos a su batería. Por si no os habeis percatado la banda se llamó Metallica y sonaba así tras la resaca del verano de Naranjito:


Normal que al principio fueran confundidos con neo-punks, estos clubes tan oscuros, llenos de melenudos tan cabreados y rebosantes de riffs tan saturados y veloces se convirtieron en fraguas de metál, de Thrash Metal y el amigo Jimmi empezaba a destacarse como su cabeza más visible.

Que no macho!! que un punki no es capaz de tocar 6 cuerdas tan rápido, con tanto ritmo y tanto cambio y a la vez hacer solos como inducidos por el demonio, todo manteniendo una elaboradísima ejecución vocal, el thrash metal recuperaba la violencia aportada por Black Shabbat o incluso Led Zeppelin, un metal más directo, honesto y combativo pues, el título de este álbum debut no podía tener un nombre más explícito: Kill 'Em All. Tras varios años de disfrutar en el poder las melodías de Metallica se iban suavizando, vale hay obras maestras:

 

Pero mientras el borracho de Mustaine intentaba estabilizar sus alas en el aire quemado con sus Megadeth, los ahora conocidos como "Alkohollica" disfrutaban del mal-medido éxito que te proporcionan las muchedumbres "headbangers" que llenan el Metlife o el Garden noche tras noche. Las luchas constantes entre Hetfield y el elitista Ulrich acabaron en cosas muy muy raras, casi imposibles de creer como las grabaciones de clips para la MTV, hogar, dulce hogar del Glam Metal que tanto combatieron, el cambio de productor de la celebérrima frase: "Nosotros somos Metallica, no Mötley Crüe, que compartamos manager no significa que toquemos como ellos, Metallica siempre hará Thrash Metal del auténtico" decía un Enamorado del DR.Feelgood de Mötley Crüe Lars Ulrich. El esperpento se consumó con la aparición del St.Anger de Linkin' Park, ah no perdona que era de Metallica aquel CD literalmente infumable en el cual incomprensiblemente se eliminaron los nerviosos solos de Kirk Hammet. Curiosamente este álbum supuso a Metallica su estreno en el palmarés de los gramófonos dorados, un premio que ni siquiera Homer Simpson quería, ni siquiera por encima del Oscar al Olor Corporal. St. Anger fué el niño rarito del autobús del cole de toda película americana dentro del cargante e intrascendente metal post Pantera/Darrel, los mencionados Park, Slipknot, Rammstein... portaron la bandera amarilla que pedía a gritos la aparición de un "Safety Car" en la música, Jason Newsted entonó el "Pobre de Mi" y cortó las 4 cuerdas de su Fender Precission Bass como las venas de un Emo encaprichado y dijo hasta más ver. Un amante de la buena música aún no sabe que clase de droga se habían metido los Californianos el día que permitieron publicar esta mezcla de cajas de Pringles, bidones de aceite y motores de Citroën 2 CV como guitarras, caramba, hasta Jimmi parecía cantar sin ganas...


Cuando Hettfield tomó de nuevo las riendas del caballo de Metallica y se puso a galopar desbancó  a los mastodónticos AC/DC, U2 y Bruce Springsteen de la lista de los músicos más ricos y de mayor caché sobre el universo habitable, ya se lo decían a Forrest Gump y se lo dicen a Metallica... corre corre, que así nadie te pilla...


1 comentario:

  1. En esa epoca Metallica era un diamante sin pulir. Solo unos pocos privilegiados vimos su potencial, aunque nos llamaban locos, jejeje. Saludos de Supermendo. Tomate una frigida a mi salud.

    ResponderEliminar