Como si de un capítulo de Metalocalipsis se tratara, a los muchachos de Metallica se les ocurrió una experiencia única. La serie de éxito danesa tiene mucho que deber a la genialidad representada por los californianos y la carisma que los mantiene en lo más alto del panorama musical en general. Cuando todo es paz armonía y rehabilitación en la viña del señor el Metal puede tener estas cosas, ese espíritu de equipo y de trabajo. En el afán por llevar la música de Metallica por lugares tan recónditos como Sanghai o Filipinas se coló el infierno blanco más inhabitable de todos, la Base Carlini de la Antártida, como anillo al dedo para nombrar tan remarcable evento. Para mi poca o ninguna importancia tienen los hándicaps impuestos por los puristas: Que si el concierto fué estilo silent disco, que si podría haber sido algo ultramultitudinario, que si la puesta en escena no llegaba a la suela de los zapatos del minimalismo tan rechazado por Metallica que si bla, que si bla que si bla bla bla.... el concierto en la Antartida solo estaba programado para 100 y algo privilegiados y otros tantos científicos que ayudaron a dejar entreabiertas las puertas del Heavy Metal para todas las clases y razas de personas, como estos no tan chavales siempre han intentado ofrecer. Incluso las focas, osos polares y pingüinos del terruño contemplaban impasibles la grandeza de los clásicos durante poco más de una hora.
Para el que no haya tenido oportunidad siquiera de ver algún video aquí está el concierto integro.
jueves, 14 de noviembre de 2013
6 CUERDAS 6
Dave Mustaine, frontman de Megadeth, es una de las personalidades más inestables y geniales dentro del heavy metal, repasamos la montaña rusa a la que se subió hace unos 52 años el Curro Romero del Thrash.
Los vestigios de una España pasada y añorada por muy muy pocos, cada vez menos, probablemente en lo que has leído esto el número ha bajado, se decía que ver hacer el paseillo a Curro Romero ya merecía el precio de la entrada. Curro Romero fue el artista español por antonomasia de la última España franquista, un genio que te guste el toreo o no, su nombre ha quedado ligado a la genialidad intermitente, cualquier indignado es capaz de llamar Curro Romero a aquel que muestra su talento con cuentagotas, que tan capaz es de recibir bragas de adolescentes como salir corrido a gorrazos incluso por la organización que lo haya contratado, o botellas de JB que a buen seguro le iban a gustar más. La carrera de Dave Mustaine siempre ha sido la de una yegua desbocada y en celo, pero de una raza tan buena que merece la pena adoptar de vez en cuando. Su historia adolescente e infantil no es tan diferente a la de otras muchas estrellas incluso 50 años más viejas: Padre millonario pero bebedor, maltratador y mala persona, caramba incluso peor que el bueno de David, vocación temprana por la nueva ola del metal que desembarcaba desde el barco de un tal Eddie y la moto de un tal Halford, a lo que le sucede el acto de liar el hatillo para abandonar la ruda La Mesa para probar suerte en la bulliciosa Los Angeles, hasta donde los ambiguos tienen éxito.
Pero Mustaine odiaba tanta pomposidad, sabía tocar demasiado bien las 6 cuerdas y tenía tanto odio acumulado que sus huesos solo podían acabar en los cavernas underground en las que los ejércitos de cuero y cadenas se rearmaban para demostrar su violencia extrema. Una continua bajada a los infiernos, pasada por el purgatorio y orgasmos en el cielo. El desembarco en Sunset Strip supuso muchos de los grandes, mucha fama, reconocimiento y contratos, pero Satanás gritaba bien alto y claro en su oído izquierdo, una persona tan golpeada por la vida, tan maleducado, arrogante y autosuficiente, solo puede ver su estabilidad tambalearse a medida que la calidad de la droga sube, la belleza de las mujeres con las que te acuestas incrementa cada día, y tu circulo de amigos, vagos y maleantes no para de crecer. Gracias a su talento y trabajo Mustaine se hizo hueco en la jungla que cantaba Axl Rose:
De Los Angeles al cielo, la banda más emergente en un distrito cansado de tanto niñato glam y de tanto exceso Metallica lo reclutó para sus filas antes de la batalla del Kill 'em All, la Batalla de Lexington del nuevo rock and roll, si nenas, Dave Mustaine tocaba más rápido que nadie, más cabreado que nadie y era más papista que el propio papa, el capo Don Ulrich claro. Metallica era una apisonadora implacable, la Alemania de Beckembauer, algo superior a lo meteórico, vale, la ruta 66 la recorrieron en camioneta, pero en New York la gloria esperaba y los sacos con la S y las rayas verticales. Pero en Metallica debían tocar 4 cabrones, no 3 cabrones y un loco que ponía en peligro su vida y la de los demás. Lo de Randy Rhoads estaba muy reciente y el maldicho metal no podía soportar otro escándalo de estos. Mustaine se vió poniendo su culo de fumador en base encima de la maleta para cerrarla y volver a malvivir en la costa oeste. Escándalo tras escándalo, chute tras chute iba fraguando su venganza:
Una casa en ruinas alquilada en un barrio marginal, un tal David Ellefson tocando la linea de bajo más aburrida del mundo, Running With the Devil de Van Halen, y un "Que se callen coño!!", al más puro estilo Comandante Tejero, con un macetazo en la ventana del segundo, valieron para sellar la resistencia Megadeth, por supuesto con un pacto de cerveza Heineken comprada en el 24 horas de enfrente. El Frankestein que de allí surgió ya forma parte del Hall of Fame y los puretas lo consideran el auténtico thrash metal:
El cócktel Megadeth ha seguido ardiendo y explotando como le ha apetecido a su héroe y cabeza visible durante casi 30 años. 30 años viviendo en un circuito de carreras pilotando la motocicleta del demonio deben cansar a cualquiera, quemarse tantas veces, supongo que debe dejar demasiadas cicatrices, pero ahora con nuevo disco en el mercado parece que Mustaine ve la vida a capote pasado, no es mal inicio que sea él el primero que reconoce haber sentado la cabeza; al fin y al cabo es un genio que ha vivido entre las 6 cuerdas 6 en las que siempre ha basado su vida, 6 cuerdas 6 como 6 Miuras 6.
lunes, 28 de octubre de 2013
CORRE JIMMI, CORRE!!!
James Hetfield es una fígura indiscutible del Heavy Metal, pero gracias a su dilatada carrera ya podemos considerarle uno de los grandes clásicos del rock and roll. Repasamos algunos aspectos que lo hacen grande.
Corrían los primeros 80 más cerca de los mediados y el Heavy Metal se había convertido en un fenómeno de masas, Deff Leppard era número 1 en todos los confines de la tierra, Van Halen hacía saltar a la peña glamourosa con su artificioso JUMP, Tommy Lee se cepillaba a Pamela Anderson cuándo le apetecía todo Sunset Strip, Los Ángeles, California se había empapado de la pomposidad del pelo cardado, las mayas de leopardo, las drogas y el non-stop to slepping.
Pero toda revolución artística supone una vuelta a lo anterior, lo tenemos en la forma de moldear las columnas de un templo y en este caso la recuperación para con el dolor y el sufrimiento. Un alma atormentada llamada James Hetfield, inmigrante de la vieja y castigada Alemania estaba dando que hablar en la escena más Underground de la urbe californiana. Pero un alma tan castigada por la injusticia, desolación y abandono que supone el maltrato paterno, la obligada educación ultracatólica y la losa que supone el pasado no puede andar sola por el espinado camino de rosas de una carrera en esto que varios se empeñan en llamar música alternativa. Para ello Hetfield unió fuerzas y poderes con otros virtuosos, sus nombres: Dave Mustaine (vale no es miembro original original pero nos sirve), el malogrado Cliff Burton y como no... el contrapunto creativo, social y de personalidad de Hetfield, el ex-tenista de la ATP Lars Ulrich que se encargaría de pegar mamporrazos a su batería. Por si no os habeis percatado la banda se llamó Metallica y sonaba así tras la resaca del verano de Naranjito:
Normal que al principio fueran confundidos con neo-punks, estos clubes tan oscuros, llenos de melenudos tan cabreados y rebosantes de riffs tan saturados y veloces se convirtieron en fraguas de metál, de Thrash Metal y el amigo Jimmi empezaba a destacarse como su cabeza más visible.
Que no macho!! que un punki no es capaz de tocar 6 cuerdas tan rápido, con tanto ritmo y tanto cambio y a la vez hacer solos como inducidos por el demonio, todo manteniendo una elaboradísima ejecución vocal, el thrash metal recuperaba la violencia aportada por Black Shabbat o incluso Led Zeppelin, un metal más directo, honesto y combativo pues, el título de este álbum debut no podía tener un nombre más explícito: Kill 'Em All. Tras varios años de disfrutar en el poder las melodías de Metallica se iban suavizando, vale hay obras maestras:
Pero mientras el borracho de Mustaine intentaba estabilizar sus alas en el aire quemado con sus Megadeth, los ahora conocidos como "Alkohollica" disfrutaban del mal-medido éxito que te proporcionan las muchedumbres "headbangers" que llenan el Metlife o el Garden noche tras noche. Las luchas constantes entre Hetfield y el elitista Ulrich acabaron en cosas muy muy raras, casi imposibles de creer como las grabaciones de clips para la MTV, hogar, dulce hogar del Glam Metal que tanto combatieron, el cambio de productor de la celebérrima frase: "Nosotros somos Metallica, no Mötley Crüe, que compartamos manager no significa que toquemos como ellos, Metallica siempre hará Thrash Metal del auténtico" decía un Enamorado del DR.Feelgood de Mötley Crüe Lars Ulrich. El esperpento se consumó con la aparición del St.Anger de Linkin' Park, ah no perdona que era de Metallica aquel CD literalmente infumable en el cual incomprensiblemente se eliminaron los nerviosos solos de Kirk Hammet. Curiosamente este álbum supuso a Metallica su estreno en el palmarés de los gramófonos dorados, un premio que ni siquiera Homer Simpson quería, ni siquiera por encima del Oscar al Olor Corporal. St. Anger fué el niño rarito del autobús del cole de toda película americana dentro del cargante e intrascendente metal post Pantera/Darrel, los mencionados Park, Slipknot, Rammstein... portaron la bandera amarilla que pedía a gritos la aparición de un "Safety Car" en la música, Jason Newsted entonó el "Pobre de Mi" y cortó las 4 cuerdas de su Fender Precission Bass como las venas de un Emo encaprichado y dijo hasta más ver. Un amante de la buena música aún no sabe que clase de droga se habían metido los Californianos el día que permitieron publicar esta mezcla de cajas de Pringles, bidones de aceite y motores de Citroën 2 CV como guitarras, caramba, hasta Jimmi parecía cantar sin ganas...
Cuando Hettfield tomó de nuevo las riendas del caballo de Metallica y se puso a galopar desbancó a los mastodónticos AC/DC, U2 y Bruce Springsteen de la lista de los músicos más ricos y de mayor caché sobre el universo habitable, ya se lo decían a Forrest Gump y se lo dicen a Metallica... corre corre, que así nadie te pilla...
John Lennon, para el Español medio que normalmente entiende de todo menos de música y que no compre sus trapitos en antros como el Pull&Bear o Zara hay que explicar que era miembro de The Beatles, pronunció que su banda en los 60 era más famosa que Jesucristo, pues bien, el genio de Gary (Indiana, Estados Unidos del Mundo, perdón, de América) Michael Jackson sobrepasó con creces esos niveles desde el lanzamiento de su sencillo Thriller en 1982, aquel cortometraje que asustaba al propio Mesut Özil un día de tormenta en Transilvania y cuyos ritmos funkies nos hicieron, y nos hacen, tanto y tanto bailar.... hasta el día de su muerte aquel fatídico 25 de Junio del 2009, su imagen conjugaba a la perfección la controversia y la genialidad, objetivo indiscutible de la diosa fortuna a llevárselo a criar malvas antes de tiempo, si, como el propio Jesucristo.
El menor de las estrellas de la Motown los Jackson Five, fue mandado por la divina providencia al mundo, sus padres, los encargados de hacerle salir, darse cuenta de que tenía carisma, una voz impresionante, además era guapísimo nenas. Con todo esto, Jacko se puso a mirar el mundo desde la cima, en un viaje meteórico en la desbocada y presumida yegua del éxito, la fama y su capacidad de interpretar música, allí en la cima de la Tierra hacía frío, estaba solo por ser el único con ese talento innato, fue abandonado a su suerte, desde el TOP, que diría Mourinho solo se puede desfallecer, y ese afán de familiares, dinero, buitres leonados con el símbolo del dolar y la alegría de una buena juerga con drogas y mujeres se convierte en un cocktail, un cocktail molotov.
Para cuando este escritorucho empezó a tener eso que en vosotros se llama uso de razón, yo creo que aún no la he encontrado, Bad sonaba a todas horas, la 1, la 2, Antena 3, Telecinco y las noticias de Hilario Pino y Marta Reyero, que no iban codificadas, en el Canal+ no paraban de seguir cada uno de los pasos de Michael Jackson, el solo era Rajoy, Bárcenas, Obama, la guerra de Siria, Marta del Castillo y Paco "Sopores" Alborán (Me es tan indiferente que paso de buscar si su nombre es Paco), hasta tu abuela sabía quien era ese negro que antes era blanco o ese blanco que antes era negro que se agarraba el paquete y andaba patinando hacía detrás. Una clara muestra de lo que puede hacer aprovecharse de la gente que solo sabe como ofrecer sus virtudes. Michael Joseph Jakson fue educado en la importancia del color de los billetes, en la infancia robada antes de que puedas elegir incluso que tipo de zumos te gustan más, en la incultura que solo el poder del dollar regala cuando se apilan varios en nuestras sucias manos. Los Beatles eran más conocidos que Jesucristo y cierto día de principios del siglo XXI, como el que compra el ABC por las mañanas en el más notorio ejercicio de actividad cotidiana, Jackson tenía el poder y dinero suficientes como para comprarse todas las canciones de The Beatles.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
DE THUNDER ROAD A LA ETERNIDAD...
Si alguna canción puede definir la filosofía Springsteeniana
y el modus vivendi de un servidor esa sería el binomio compuesto por las
complementarias entre si Thunder Road y Born to Run, álbum homónimo a la
segunda citada del "Boss" y que lo proyectaron como una figura
planetaria, indiscutible encima de un escenario y como el "Presente y
futuro del rock and roll". Un Springsteen con el disfraz de bailarín de
claqué del más en forma Elvis, el imbatible boxeador campeón del mundo de la
época, una sensibilidad social propia de Bob Dylan y un tímido heroismo, remake
del "On the Road" de Kerouak empezaba a saber lo que es conquistar
más de 50.000 almas con los pelos más de punta que los dominantes y efímeros
punkies de la época, a su vez estos veían de cerca lo que significa deborar un
escenario, hambriento como el que acude a un buffet wok, con entrantes, tres
platos, postre y esos 12 flanes que todos nos comemos. La inspiración, como
diría García Lorca, pilló a Bruce y a toda su banda en las interminables horas de
trabajo y un cocktel de talento, espontaneidad y trabajo duro consiguieron que
instrumentos, gargantas, letras y una inusual demostración de poder se
alinearan para crear una de las más celebradas obras de arte contemporáneas
allá por 1975. Springsteen hizo suya la imagen del Lobo Solitario, el motero
que tira de las orejas a una custom con la única compañía de su Telecaster
desgastada, la personificación de la dureza del rudo obrero de fábrica o la
carne de andamio, transformada en James Dean cuando la jornada laboral termina,
el mayor enemigo de lo establecido y de la normalidad de las vidas ajenas, la
rosa nacida del cemento representada por la única debilidad del antihéroe que
no es otra que la chica deseada, la que ocupará el asiento de al lado si viajamos
en un Camaro construido por nuestras propias manos, fruto y resultado de
nuestro propio trabajo, sudor y heridas en las manos. Thunder Road es la
canción eterna por antonomasia, el cordero de Dios que quita el pecado del
Mundo, el ABC de una nueva ideología rockera y de la vida, en 1975, hoy, dentro
de 8 horas, en 2028 y en el año 3000 siempre y cuando la política no haya
engullido el mundo que ahora conocemos…, es el tener las agallas suficientes de
no ser pateado en el culo por los buitres de los que no queremos ser su
carroña. La canción que abre el Born to Run y eriza los pelos de sálvese la
parte de la humanidad al escucharla es un ejercicio de redención, el purgatorio
que otrora escribió un inspiradísimo Dante Alighieri, un camino, esta vez mucho
más terrenal y mundano en el que las bestias y las llamas son fuel quemado,
bares de carretera y muchas, muchas líneas discontinuas sobre una alfombra de
asfalto hacía el cielo, cielo que es como no la felicidad. La Carretera del
Trueno es el relato poderoso, el músculo de un Springsteen que se considera
innatamente poderoso esta noche, el que se mira al espejo y ve a su debilidad,
morena de ojos azules y de altura media paseándose con sus amigas sobre el
hormigón incandescente, peligroso y movedizo. La alegoría de la palabra no
pronunciada porque con una mirada, un saludo basta para decir: “Toma mi mano
aunque no luzcas lo mejor que puedas eres mucho más de lo que siempre podré
soñar, no soy un héroe, eso está claro pero todo lo que puedo ofrecerte está tras
un SI en este peligroso viaje, cabalga conmigo por esta carretera serpenteante,
podemos mejorar todo si corremos, solo con huir de este pueblo lleno de
perdedores, donde ni tu ni yo merecemos ni merecen que nos quedemos para ganar…”
Yo, Moisés, intentando sacar el último solo del Thunder Road, con paupérrimo resultado por ahora...