domingo, 18 de septiembre de 2016

EL PARTIDO DE SIEMPRE

Ni siquiera se porqué se sigue jugando el Real Madrid-Espanyol y no se deja como una jornada de descanso o una puesta de largo para los filiales y habitual descartados, es un puñetero peñazo tener que aguantar esa continua paz de Briet-Listov que supone a los merengues amarrar en Cornellá donde lo único que hay en juego es ese dopping moderno de regalar 3 puntos a cambio de un par de cesiones por temporada. Este año hasta han tenido la poca vista de contratar al ex portero, al que terminó con el imperio Casillas, y a uno de los siempre futuribles entrenadores de las quinielas madridistas.

Ni siquiera para sacar buenas conclusiones sobre los suplentes valen estas pachangas en las que nadie muerde como cabría esperar porque algunos como el ínclito James saben que no rascarán bola a partir de marzo. Que jodida manía de jugar con mediapuntas en este Madrid en el que su timón Florentino solo compra baratijas de paises y canteras subdesarrollados futbolísticamente para sacar brillo a la chequera y a la prensa acólita en ocasiones bien medidas. Hasta cuatro he llegado a contar en el momento que se ha lesionado Casemiro.

El Real Madrid se equivoca creyendo lo que la viperina lengua del colombiano James promete ante los micrófonos. ¿Tanto cuesta reconocer que se equivocaron desembolsando 80 millones en un jugador lento, sin imaginación y pasado de peso como para no soltarle este invierno? Encima Zidane ha relegado la irrupción de Asensio a la improductiva para él banda izquierda, el único que ha querido inventar algo en una ramplante primera parte.

O mucho me equivoco o mucho ha cambiado el fútbol para mal pero Zinedine Zidane nunca será el gran entrenador del Real Madrid ni aunque la eterna flor en el culo del espíritu de Juanito le visite en otras 10 finales europeas más. Hoy ha perdido una oportunidad de oro de demostrar lo directo y knockeador que puede ser este Madrid pero de lo contrario se ha escondido detrás de un mal disimulado pánico a no contar con Cristiano, hubiera bastado con mantenerse fiel a sus principios iniciales de temporada incluyendo a Kovacic y al ascendente Morata de inicio pero no ha tenido agallas a demostrar que este equipo ya juega mejor y más contundente sin el narcisista de Madeira.

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