En esta guerra final entre las familias más poderosas de la Sicilia futbolística que es la liga la gran familia del Corleone merengue Florentino se mantiene en su territorio por practicamente un milago, el milagro que forja su leyenda de inquebrantable al que parece que el pardillo soldado Zidane ha sabido abonarse desde la banqueta. Como les va a joder y a escocer a algunos mañana que el partido lo haya resuelto el repudiado y futuro jugador del Manchester United Bale, al que deseaban ver ayer perderse una batalla de las de verdad por estar jugando al golf. La afición de verdad va a echar mucho de menos a este jugador cuando la Vendetta del traidor clan Ronaldo-Ramos se consume a final de temporada. El políglota robador de novias y el rico guapo y famoso me recuerdan cada día más a Frank Pentangeli del padrino que cambian su discurso según venga la corriente y según lo que se les prometa en cada una de sus cobardes declaraciones de 20 millones por temporada. La remora que supone dejarle el brazalete de capitán al de Camas es como dejarle un rebaño a un lobo hambriento, en este caso de billetes y fama pelota de sus amigos de la prensa y de traficantes de carne futbolística como Jorge Mendes. Piensenlo bien, los últimos 8 balones de oro se los han repartido entre CR7 y Messi, a poco que Gareth Bale lo haga un pelín mejor que el portugués este le puede arrebatar un premio y lo convertiran en un pecado que jamás le perdonarán. Lo de aguantar a Isco y James que son más pusilánimes que Fredo Corleone es ya de vergüenza ajena, una broma demasiado pesada para un maletín de más de 100 millones de dolares pero claro alguien se atrevió a darles una prensa tan buena a estos dos galápagos centenarios que parecen los yernos perfectos en esta película de Coppola.
Hablábamos de delincuentes y en el absurdo estigma de alguna de las religiones de este extraño planeta que busca vida en Marte mientras la de la Tierra se muere cada minuto el suicidio se pena como un crimen divino, menuda absurdez!! aunque claro nadie había pensado en el suicidio deportivo que cometió el Rayo Vallecano esta tarde.
Este original, pobre y humilde equipo se merece bajar a segunda por ese grave insulto a la inteligencia que es Paco Jémez, un pobre hombre que llena de palabras baratas y hexabruptos cada una de sus intervenciones y al que ya han encumbrado los inútiles de la prensa como el futuro gran selecionador español. El tal Paco Jémez es un amargado anticapitalista y mediocre que se relaciona directamente con un mundo de millonarios y acomodados y que odia todo lo que huele a glamour, todo lo que huele a Real Madrid por ejemplo, es un envidioso cuya teoría futbolística se desmontará el día que los tontos contemporaneos que escriben cada día en la prensa española lo coloquen dirigiendo a un grande.
Gareth Bale, el heroe de la tarde al sur de Madrid.
Hoy merece otro capítulo aparte mi Kriptonita particular, ese Benzema que debería ser juzgado de una vez, creo que me equivoco al hablar de él, es incluso más malo que el malo de Jesé y encima se borra siempre que la cosa se pone en contra, jamás lo veremos remontar un partido de fútbol a ese supuesto "grave error" que ha cometido la Cosa Nostra francesa.
Pero si la cosa va de mafias no me puedo olvidar de lo que sucedió anoche en la Barcelona esos caballeros exterminadores de dragones que escupen fuego hacia Catalonia y que escupieron sus impropios goles quemados hasta 6 engañosas veces 6. Clos Gómez se ha convertido en otra estrella mediática en un país en el que este parece ser el trabajo más barato del mundo, en el que somos capaces de conocer más periodistas deportivos que futbolistas y en el que adoptamos a los inútiles como nuestros héroes televisivos. Otro monaguillo de Villar y Gaspar y además confeso hooligan del Barça para robarle al débil y moribundo Hymann Roth nonagenario del Sporting. Así los culés afianzan su posición como la familia más dominante una semana más, tanta es su influencia en las instituciones que esta mafia siempre tendrá alguna ayuda puntual por parte de los servidores de su causa y de los entrenadores que tiene repartidos por media España.
Todavía tengo que ver a Luis Enrique ganar algún título y ser el hombre más agradable y reaccionario con sus odiados periodistas a los que invitará a una comida y regalos para su familia en signo de redención maquiavélica. Ya decía que este paleto provinciano me parecía un Kylo Ren practicamente en todo, un villano creible hasta que se quitó la máscara como el pardillo protagonista del episodio VII de Star Wars.
En cuanto al futuro campeón de Europa, prometo dedicarle un artículo entero, gana con sudor a un agotadísimo Malaga, como todos sus partidos, pero con una de las reglas absurdas que siempre contribuirán a que el transatlántico abollado del Barça camine seguro por las gélidas aguas que perderán a Simeone para lo que resta de liga.
El mundo está necesitado de extremos tipo Trump-Chavismo Putin-Le Penn Florentino-Villar porque quizá esta noche se haya hecho demasiado tarde para las mafias que controlan todo el pequeño negocio futbolístico que regala mundiales y prestigio a pasos agigantados, tan tarde que algún inutil periodista ya le debe haber sacado alguna peste a Gareth Bale que no le gusta su moño.

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