Llevo unas semanas diciendo que el Atleti de Simeone ganará la Champions 2016 de la más heroica de las maneras, y ya me han crucificado varias veces por ello... son los Podemos del fútbol internacional y creo que no fallarán en esta segunda sesión de investidura tras la errada hace dos temporadas. Aquellos que lapidan mi ideología futbolística son aquellos paletos provincianos que veneran al Bayern y hablan de él como un dragón escupefuego al que venció el nibelungo Sigfrido, que era de Baviera, los que tiemblan cada vez que se nombra a un conjunto incapaz de llegar más de una final en las últimas 10 temporadas pero que es tan cobardemente temido como su canciller Merkel.
El Bayern no merece estar en la final porque tiene a un entrenador ridículo y más narcisista que Cristiano Ronaldo, he visto la alineación de los bávaros esta noche y he contado hasta 7 jugadores en una posición que no es la suya pero claro, Pepe Guardiola cambió en su día el fútbol para siempre, formó sus propios clubes de crítica arbitral e inventó el mear Eau de Fracaso y lo más remarcable, con su filosofía salafista ha conseguido por completo inutilizar al Bayern de München, un equipo que agarró como campeón de todo y del que huirá por su cobarde pero inteligente Fuga de Alcatraz como único y tiránico exito de un campeonato alemán totalmente descompensado.
Guardiola cada día me recuerda más a Pedro Sánchez, a medida que le sienta mejor el traje más razón cree que lleva incluso en su falsísima y despiadada humildad. Se marcha a Inglaterra porque no lo quieren ver ni Beckembahuer ni el facha Rumeniegge.
La afición del Atleti, un día cualquiera en el Manzanares.
Para dos años camina este particular 15-M atlético que se ha sabido levantar contra la opresora tiranía de los poderosos Madrid y Barça. Paradojas de la vida este abanderado de la extrema izquierda futbolística se ha levantado al mismo tiempo que el Juego de Tronos de la política española ha acabado con un Rey rojiblanco, tan talismán para los indios como Luis Aragonés o ese Niño Torres que es todo corazón, Oblak que representa como el Atleti sabe reponer el constante saqueo sufrido en su portería temporada tras temporada o Saul Ñiguez que debe causar una extraña alergia al amante de las medianias Vicente del Bosque, un hombre demasiado acostumbrado a comprar las baratijas del bazar de Nolito, Paco Alcacer o José Callejón.
El Atleti es un equipo que molesta como dijo Simeone porque España es el país del blanco o negro, el país en el que no se conocen las vías secundarias para tratar un tema y donde nuestra absurda paletez siempre tendrá miedo a lo nuevo. Ya conseguimos cargarnos a Mourinho y casi enterramos con 6 años de antelación al Sabio de Hortaleza... quizá sea cosa del desgobierno. Duele en Europa y duele en la Piel de Toro que el Podemos rojiblanco comande cada partido a partido sin las campanillas y el oro sátrapa que acumulan los "grandes".
El Atlético de Madrid triunfa porque tanto jugadores como afición han conseguido apartar del camino a los torpes e inútiles Gil Marín y Enrique Cerezo, estos corruptos y fascistas personajes han sido engullidos por el monstruo Simeone que es un ejemplo de carácter, cojones, creatividad, fútbol táctico y carisma. La gran diferencia entre el Atleti y los demás es que respetan la figura de su líder entrenador por encima de todas las cosas. Creo sinceramente que en el fútbol de hoy en día es en el único ámbito donde debería aplicarse la más ferrea de las disciplinas para controlar a estos niñatos veinteañeros futbolistas como los Iscos o Neymares de turno que se creen por encima de toda ley y que además manejan más de 4.000 millones de pesetas por temporada. No, en este Atleti uruguayo de los soviets del Manzanares no se va a encontrar al CR7 o Canelita Ramos de turno bajando su pulgar dictatorial pidiendo la cabeza de su entrenador.
La revolución será un hecho en unos meses mientras tanto, el sudor de la frente de los obreros del Calderón ya ha conseguido cambiar para siempre la vieja Europa de la oligarquía germánica.

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