Paupérrima, pírrica, mínima, relajada, miniónica, liliputiense, de saldo... póngale el adjetivo de inferioridad que prefieran pero así ha sido este Bugatti Chiron de Micro Machine que ha supuesto la clasificación del Real Madrid para la final de Milán. Los merengues están en la final por el malo Zidane, el feo Bale y el peor Pellegrini que ha montado un circo de pulgas alrededor de su ridícula visión Delbosquista del balompié.
El chileno es un señor, por decir algo que ha engañado a toda la opinión pública mundial con su buenismo y su siempre ajustada corbata despilfarrando más de 2.000 millones de euros entre el Málaga y el City, sabe que el año que viene su único objetivo es engatusar a un nuevo jeque porque no le darán ni la oportunidad de entrenar a un Newcastle como si hace el gordo y cada vez más colorado Benitez.
El Real Madrid tiene problemas serios, muy serios, es el Tuco Benedicto del fútbol europeo, tan feo y tan malo que todos los espectadores de su obra sabemos que caerá en cualquier momento de la película y al ser más gordos claro, harán más daño contra el suelo, al menos daño económico. De verdad este club necesita una profunda reestructuración quedándose con los buenos mimbres que pueden ser Modric, Carvajal, Varane, Nacho y la pierna derecha del cojo Lucas. Los merengues tienen mucho lastre que soltar porque Ronaldo es un ex-futbolista que piensa más en su retirada dorada cruzando el estrecho, Benzemá no ha aparecido en 8 temporadas e Isco y James son carroña balompédica, menuda estafa, que vergüenza que estos dos se hagan llamar futbolistas, no son capaces de dar un pase adelante, el colombiano ni si quiera los da, el malagueño es tan traidor al sustantivo arte como lo fué su abstracto y barroco paisano Picasso. Un atraso artístico en plena vanguardia, un fútbol totalmente cubista, son quejicas y cortan toda posibilidad de contraataque, es una remora y una broma excesivamente pesada para el socio, hasta el pardillo y tronco de Kovacic ha aportado más sangre en los excasos 5 minutos que ha disputado.
El malagueño Isco en una de sus innumerables pérdidas de balón- Marca.
Otro chaval que me da bastante pena es el cantante de Reggaeton que es Jesé, al menos es un actor secundario barato que en 60 minutos ha robado más balones que Benzema en su carrera. Mira que ha tenido oportunidades el artista canario y francamente me jode que sea un reflejo para la nueva juventud española. Un niño inflado por sus amigos periodistas que siempre echará la culpa a todo lo que le rodea.
Otra de las lástimas es que a este jeque del Manchester City, tan soso como sus paisnos Oasis, no le va a suceder lo que al del Málaga, y menos ahora que se viene el salvador e inventor del fútbol con sus nuevas pretensiones románticas. Me da la risa cuando se piensa que los Fernandos van a ser los jugadores con mayor porcentaje de pases del mundo y cuando se dice que Agüero se convertirá en un hombre decisivo.
Otro partido importante que salva Gareth Bale, el feo del Madrid, el que nunca cuenta para nadie que no sea él mismo con su fé celta intacta. Es un sacrilegio seguir aguantando los caprichos de CR7 y su séquito de soldados confederados para arrinconar al Galés a solo propagar sus latigazos que ganan batallas pero es tan profesional que no quiere provocar una guerra civil norte-sur que de verdad haga tambalear los cimientos de la patria blanca.
La Milán del Spaghetti Western traicionada por Berlusconi espera en la final del día 28 otra invasión madrileña y cordial, lo nunca visto en la historia del deporte pero claro para los románticos inventores del fútbol será una cita llena de feos y malos. Hasta se atrevieron a robar el calcio, deporte nacional transalpino para convertirlo en falsa seña de identidad inglesa...

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