Que error, que grave error cometí al intentar predecir una exhacerbada caida del imperio barcelonista, creo que los ojos de esta generación no volverán a ver al F.C. Barcelona con una nefasta temporada en blanco como la que Messi quiso que sufiera su amigo Tata Martino. Muy mala plantilla deben tener los culés para que un sacrilegio como el de hace dos temporadas vuelva a ocurrir porque tienen de su lado el poder más importante, el de las instituciones.
Lo presagié el pasado miércoles, es un estigma que se repite tanto como las oraciones de un rosario, como la eterna disputa independentista, el Sevilla sería sibilinamente saqueado al mínimo intento de quitar bandas de colores a la estelada catalana. No es que el Barça se siga manejando bien entre el colectivo político-futbolístico arbitral, es que la máquina está totalmente engrasada para otra generación de record que engordará el ego del futuro cadaver Luis Enrique. Pero pobres de los que no penséis que el fútbol sea tan cruel. ¿Cómo no se va a lucir el trencilla Del Cerro Grande en su baile de graduación? Se ha puesto el smoking para su particular pedida de mano a la federación y de paso ha cenado con ellos en el salón más caro del Vicente Calderón. Era increible la complicidad con los capitanes blaugranas tras su lesión. El pulgar definitivo del dictador Villar, la sombra del Lord Sith Gaspart y la mirada de los intocables Colau y Puigdemont que odian todo lo que huele a España han sido como piedras en los bolsillos de este nuevo soci culé. ¿En serio ellos pueden decidir lo que hacer con las instituciones y símbolos nacionales y nadie en este puñetero país se atreve a sancionarles? entre todos han resuelto el futuro de los hijos, si es que los tiene, de este señor colegiado que en nada de tiempo representará a España en torneos grandes.
Es increible como Del Cerro tenía de engrasado un muelle en su bolsillo de las tarjetas desde que no tuvo más remedio que expulsar a Mascherano.
Gerard Piqué corta un centro de Vitolo, el culé fué lo mejor de un tramposo Barcelona/ La Vanguardia.
Ni Villar, ni la reliquia nacional Del Bosque ni cristo que los fundó se están dando cuenta del daño y el destrozo que está haciendo este Barça al deporte español en general. No me quiero meter en el tema político porque bastantes sandeces se escuchan todos los días en esa nuestra valentía diaria de 140 caracteres pero esta dictadura que es algo más que tener al mejor Messi de la historia esconde mucho más lastre detrás.
Son totalmente intocables, se saltan la ley y provoca que otros inútiles como cierta delegada del PP caigan en provocaciones y tomen decisiones ridículas, como todas las que toma el PP cada vez con más frecuencia.
Y que ha pasado con el pobre Sevilla, ha representado a toda la España despreocupada en el asunto político en el que hoy todos participamos y sabemos más que el de al lado. Por momentos ha desplegado un fútbol precioso y efectivo que el payaso Gerard Piqué, el mejor incuestionablemente, se encargó de desbaratar. De un Sevilla cansado por sus copas de más en Europa no se ha hablado como un fiel representante a la causa de un título nacional ni se volverá a hacer hasta la próxima final de la Europa League, además es un equipo que cae mal a Villar y al Marqués. La Copa es un trofeo del cual por orgullo propio el Barça debería dimitir todas las temporadas, no lo hace por esa ley tan catalana del empecinamiento. Ya hasta sus aficionados extremeños silban a la caducada fotografía de la realeza porque es la moda.

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